Dejar ir a la pareja
Dejar ir…ya este verbo nos resulta extraño. No nos han educado para él. Nos han educado para mantener, trabajar el vínculo, sacrificarnos, luchar por la pareja…y si hay ruptura..nos han educado para culpabilizar, para justificar, para castigar esta decisión. Pero qué pasa cuando la persona que escogimos no era adecuada, cuando ya no somos las personas que fuimos y seguimos evoluciones opuestas, cuando el amor se nos volvió hermandad o simplemente cuando el amor no está o nunca estuvo.
¿Qué pasa cuando nuestro compañero ya no quiere serlo?
Dejar ir. ¿Por qué es tan difícil? Hay muchas razones que nos aferran a los vínculos y siempre están basadas en nosotros. La necesidad, la dependencia, la pasión…Nos parece que no seremos capaces de vivir si el otro escoge irse. La más peligrosa, la posesión.
¿Tiene el otro el derecho a irse? ¿Es mi igual, libre para escoger, para sentir o se ha convertido en un instrumento para mi ego? ¿Me resta valor si alguien decide abandonarme? También hay mucho de revisión de nuestra vida ¿Significa que no me amó? ¿Ha sido verdad todo aquello que creía una certeza? ¿Acaso me equivoqué y no escogí a un buen compañero? Dejar ir es parte del amor. Dejar ir es respetar al otro y no apegarse. Dejar ir es RESPETARSE a uno mismo y no conformarse con retener.
No hay que tener miedo a dejar que el cambio exista. No podemos evitar que el cambio exista. Estaría bien mirar de frente al pasado abrazando la responsabilidad y recibiendo lecciones sobre nosotros mismos. Vivir el presente abrazando el cuidado hacia uno mismo y dándonos el tiempo para asimilar, para redefinir nuestra realidad. Mirar al futuro, agradeciendo todo lo que te trajo hasta ahí y procurando ser feliz cada día. Quizás es más práctico que toda esa energía que dedicamos a retener, la enfoquemos en aceptar.
Y si se puede, aunque todos sabemos lo difícil que puede ser, dejar ir con amor. Con amor hacia ti mismo, con amor hacia quien amas, con amor hacia lo que viviste. Dar las gracias y seguir andando, libres del peso de la rabia y el dolor.